Principales problemas con el suelo pélvico
El prolapso ocurre cuando los músculos y tejidos pélvicos no pueden soportar a los órganos que mantienen dado que se han debilitado o dañado. Esto provoca que uno o más órganos pélvicos caigan o presionen dentro o fuera de la vagina. El prolapso del órgano pélvico es un tipo de trastorno del suelo pélvico.
Indicios de problemas con el suelo pélvico:
Si sufres pérdidas de orina al hacer pequeños esfuerzos como toser, saltar, reír, estornudar, levantar pesos etc.
.Si tienes ganar de orinar urgentes y la frecuencia miccional ha aumentado.
.Si tienes más de 30 o 35 años o la menopausia con sus cambios hormonales y has ejercitado poco o nada los músculos que se utilizan para impedir la salida de la orina.
.Si has tenido partos vaginales y no has realizado ejercicios de suelo pélvico, el resultado puede ser una musculatura de la pelvis poco desarrollada o entrenada.
. Si has sufrido secuelas como desgarros, episitomía o prolapso.
.Si realizas deportes como carrera contínua, aerobic, tenis, abdominales tradicionales, etc, que implican un impacto repetitivo en el suelo pélvico.
.Si tienes dificultades o ausencia de orgasmo o dolor durante el coito. Un suelo pélvico en mal estado puede derivar en disfunciones sexuales.
.La obesidad o sobrepeso y el estreñimiento crónico también perjudican al suelo pélvico.
Cuando se altera y debilita el tono del suelo pélvico, pueden surgir diferentes problemas que pueden afectar al funcionamiento de los distintos órganos situados dentro de la pelvis: vejiga, vagina, útero y recto.
Uno de los principales síntomas que puede provocar un suelo pélvico dañado, es la incontinencia de orina, en algunos casos, son pérdidas discretas que algunas personas afectadas las asumen y toleran “en silencio” o pueden ser tan intensas como para hacer necesario el uso continua de compresas. Es importante no conformarse ni normalizar unas “pequeñas” pérdidas de orina que limitan la autonomía y deterioran la calidad de vida.
Durante el embarazo, el suelo pélvico debe soportar el peso del bebé que va creciendo cada vez más. Esta presión que ejerce el bebé y el peso uterino a lo largo del embarazo que cada vez es mayor, conforme avanza el embarazo, puede debilitarlo.
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