Lesiones más comunes
El esguince de tobillo es una lesión producto de un movimiento extremo del tobillo lo que conlleva a la distensión o desgarro de alguna de las estructuras ligamentosas que mantienen el tobillo en su lugar. El estiramiento excesivo o el desgarro parcial de uno o más ligamentos ocasiona dolor, dificultad para caminar e inflamación y como consecuencia de la rotura de los vasos sanguíneos también ocasiona la aparición de hematomas en la ubicación de la estructura ligamentosa lesionada. Generalmente se origina producto de lesiones en deporte tales como: fútbol, basquetbol, balonmano, tenis y en aquellas disciplinas en las que se desarrollen cambios rápidos de posición e inesperados movimientos del pie.
La osteopatía de pubis o pubalgia se trata de un síndrome que reúne varias lesiones de origen musculoesquelético que afectan la zona pubiana e inguinal, manifestándose con dolor de pubis. Existe una amplia variedad de estructuras que convergen en la región pubiana, por lo que no es de extrañar que el dolor no sólo se concentre en la región del pubis, sino que se irradie a zonas cercanas como el abdomen, los muslos y el suelo pélvico. Esta patología que afecta la región pubiana del cuerpo es generada por fuertes movimientos reiterados que producen una sobre carga osteo-articular, y tendinosa de la sínfisis púbica. Es bastante frecuente en deportistas, sobre todo en aquellos que practican disciplinas como el fútbol; en pacientes que no practican deportes es una rareza, por lo que a menudo es un hallazgo accidental.
Lumbalgia:
Esta dolencia generalmente se origina por la combinación de factores mecánicos de origen musculoesquelético. La falta de armonía entre las estructuras que proporcionan movilidad y estabilidad a la región lumbar, ocasiona que algunos músculos se acorten, tensen o se debiliten, que los ligamentos se estresen, que las articulaciones vertebrales lumbares se bloqueen y que las fibras nerviosas se irriten. Por lo que un giro, una flexión o la extensión del tronco en combinación con estas situaciones puede ocasionar los síntomas. Debido a que las articulaciones sacro-ilíacas, tiene relación con la región lumbar, también un déficit en el movimiento de esta región puede ocasionar este tipo de dolencia.
La artrosis de la mano
La osteoartritis es un proceso degenerativo y progresivo, lo que quiere decir que se va produciendo con el paso del tiempo y que se caracteriza por alteración del tejido donde se instaura. Y en este caso lo que se altera son las células del cartílago, es decir afecta a los condrocitos y a su funcionalidad. Pero este proceso patológico no es tan sencillo como parece, ya que implica una serie de mecanismos que la caracterizan.
La artritis ( que etimológicamente significa: articulación inflamada) puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. Entre ellas están incluidas, como todos tenemos conocimiento, aunque sea de oídas, las articulaciones entre los 29 huesos de la muñeca, la mano y los dedos.
Suele ser en ocasiones muy dolorosa e incapacitante.
Las causas de la artritis en las articulaciones se basan en que toda articulación en su estado normal está compuesta de dos superficies óseas cubiertas de cartílago liso que ajustan bien entre si de modo que permite el deslizamiento entre ellas cuando los huesos se mueven. Si estas superficies se desgastan el ajuste se desequilibra y se desarrolla en ese momento una artrosis.
Pero no solo se pueden dar por un frotamiento intenso prolongado, sino que puede tener su origen en otro tipo de lesiones, como roturas, infecciones, psoriasis, gota etc etc.
Los lugares más comunes donde suele aparecer la artrosis en la mano son los siguientes:
En la articulación más cercana a la punta del dedo.
En la base del pulgar, en el lugar donde se unen el pulgar y la muñeca.
En la articulación media de un dedo.
Todas las formas de artrosis de la mano pueden causar inflamación, dolor y deformación de la misma y , evidentemente, rigidez.
Esto hace que tareas tan simples y habituales como girar la llave de entrada al domicilio, abrir latas de conservas, girar la tapa de un bote, etc se vean dificultadas ya que la artrosis en la articulación basal puede causar inflamación, bultos y sobre todo un dolor profundo que le impida presionar con la suficiente fuerza para llevar a cabo esas tareas que siempre se han realizado.
El tratamiento a seguir se debe orientar a restituir el funcionamiento de esa parte del cuerpo y sobre todo a aliviar el dolor en la mayor medida posible, dado que si sentimos dolor dejamos actividades habituales o realizamos las mismas de otra manera para evitar que nos duela al realizarlas.
De entrada, hay que reposar de modo breve esa parte del cuerpo para bajar el dolor y reducir la inflamación.
Se suele recomendar, a nivel médico, el entablillado temporal de la parte afectada para no incrementar los daños.
El uso de muñequeras es otra de las opciones empleadas para sostener la articulación mientras esta de desinflama y reduce el dolor.
El empleo de calor puede aliviar las articulaciones, por lo que el uso de baños de parafina y compresas tibias ayuda a la mejora de esta zona afectada, ayudando a mantener la capacidad de movimiento, dado que dejar una zona inmovilizada durante bastante tiempo con la excusa de que duele o está inflamada puede llevar a tener problemas posteriormente en la misma.
Los medicamentos antiinflamatorios y las inyecciones de esteroides en la articulación reducen el dolor, pero no curan la artritis.
La realización de diversos ejercicios para mantener la movilidad de la mano orientados por terapeutas logra la reducción, muchas veces espectacular, de las consecuencias de esta enfermedad.
Todo ello antes de recurrir a la cirugía, dado que es la última opción, aunque muchas veces es inevitable.

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